EL GLUCAGÓN

El glucagón es una hormona que segregamos de manera natural y que eleva los niveles de azúcar en sangre gracias a la liberación de la glucosa almacenada en el hígado. En otras palabras: hace lo contrario de la insulina.

Al igual que esta, también se produce en las células alfa de los islotes de Langerhans del páncreas. Estas células están rodeadas por otras que producen los jugos digestivos, y su función principal es la de regular la concentración de glucosa en sangre.

En una persona sana, cuando los niveles de azúcar en sangre se elevan tras la ingesta de alimentos, también aumenta la secreción de insulina. Esto facilita que la glucosa entre en las células y se use, lo que lleva a que su nivel de concentración en sangre disminuya.

Sin embargo, cuando la glucemia desciende, las células alfa del páncreas secretan glucagón. Esto propicia la salida de la glucosa almacenada en el hígado en forma de glucógeno. Y así se restaura el equilibro.

Nuestro cuerpo utiliza glucagón durante periodos prolongados de ayuno, como, por ejemplo, cuando dormimos.

Recordemos que en el hiperinsulinismo congénito (HI), la producción «defectuosa» de insulina, también inhibe la utilización de fuentes alternativas de energía. Eso también incluye al glucagón.

El glucagón también es la hormona que se utiliza en las situaciones de emergencia provocadas por una hipoglucemia. Viene en un kit de emergencia que incluye una jeringa cargada con un líquido transparente y una ampolla de glucagón en polvo.

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¿CUÁNDO SE UTILIZA?

¡En casos de emergencia!

Es decir: cuando la persona presenta dificultades para tragar o para coordinar, está inconsciente o convulsiona como consecuencia de una hipoglucemia severa.

Recordad: si la persona está inconsciente, convulsiona o tiene dificultades para tragar como consecuencia de una hipoglucemia, jamás intentéis darle alimentos o líquidos. Podría atragantarse y estos podrían ir a los pulmones, lo que provocaría una situación de emergencia aún mayor.

También debería utilizarse cuando la situación no mejore tras haber consumido alimentos o líquidos para tratar los primeros síntomas de unos niveles bajos de azúcar en sangre.

Si por el motivo que fuera no podéis tratar una hipoglucemia grave con glucagón, deberías llamar a los servicios de emergencia de inmediato. Tened en cuenta que una hipoglucemia grave es una situación de emergencia médica y requiere atención inmediata.

¿DEBO TENER ALGÚN KIT?

Toda persona que esté en riesgo de padecer hipoglucemias debería disponer de algún kit de emergencia de glucagón que tener a mano en todo momento.

Estando alerta de los primeros síntomas de hipoglucemia, o controlando el azúcar de manera exhaustiva en personas asintomáticas, generalmente no llegaremos a utilizarlo. Sin embargo, cada persona es única, y además nuestra demanda de glucosa varía por numerosos factores. Por ello siempre conviene estar preparados.

¿QUIÉN DEBE APRENDER A ADMINISTRARLO?

En general, dependerá de las rutinas de cada persona o familia, pero es recomendable que en todos los ámbitos haya alguien que no solo sepa dónde encontrar el kit de glucagón, sino que también sepa cómo prepararlo e inyectarlo (algún familiar, profesor, amigo, compañero, etc.). Esto también se aplica a las personas que lleven un control autónomo de su enfermedad porque en una hipoglucemia grave se requiere ayuda de otra persona.

MANTÉN LA CALMA

Antes de hablar sobre la técnica de administración, es importante que recordemos que si os encontráis en la tesitura de tener que usar glucagón es porque existe una emergencia causada por una hipoglucemia severa.

Ante todo, hay que intentar mantener la calma para que los nervios no nos jueguen una mala pasada y podamos prestar una ayuda lo más eficaz posible.

Piensa que, una situación así, con bastante certeza la persona que tendrás enfrente estará inconsciente, no podrá ingerir nada e incluso puede que esté convulsionando.

Cuando la persona que convulsiona es tu hijo, la situación es muy estresante. No solo porque sabes que es un momento delicado, sino porque además en ese momento resuenan en tu cabeza todos los daños que pueden ocasionar las hipoglucemias.

Dentro de su kit hay una jeringa con un líquido y un frasco de glucagón en polvo. Solo puede prepararse inmediatamente antes de usarlo: no admite tenerlo mezclado de antemano.

Por eso, si sabes cuándo y cómo utilizarlo, podrás ser más eficiente.

Nadie quiere cruzarse con una enfermedad en su vida, y mucho menos si se trata de la de un hijo. Sin embargo, hay veces en las que las tormentas dan paso a días radiantes.

Esta es la historia de nuestro propio camino hacia la felicidad.

La Otra Cara de la Insulina os recuerda que no somos médicos.
Si tienes cualquier duda sobre el tratamiento a seguir,
consulta con profesionales sanitarios cualificados.